Además de las conocidas orquídeas phalaenopsis que se venden ya cultivadas en macetas a modo decorativo, existe en la península ibérica una gran variedad de especies de la familia de las orchidaceae. Se trata de las orquídeas salvajes o silvestres.

Himantoglossum robertianum 
Epipactis kleinii 
Anacamptis fragans
En el mundo hay entre 25000 y 30000 especies de orquídeas silvestres y crecen casi en cualquier clima, excepto en los desiertos y en los polos. En España, se conocen alrededor de 100 especies distintas.
Según las condiciones climáticas, las especies presentan unas características u otras.
Por ejemplo, las orquídeas silvestres en España son terrestres, mientras que las que viven las zonas tropicales, son epífitas (viven sobre los árboles) o trepadoras.
En general, las orquídeas son unas plantas perennes -en ocasiones, anuales-, que crecen en puntos muy geolocalizados y que se caracterizan por su interacción con las especies polinizadoras, es decir, por los mecanismos que utilizan para interactuar con sus polinizadores y poder reproducirse.
Estas plantas son polinizadas por insectos, pero cada una tiene su polinizador específico. Es por eso que cada una adopta una forma y un color particular, intentando atraer la atención del polinizador de su especie.
Por ese motivo muchas de las flores de las orquídeas tienen formas y colores que se asemejan a las de una abeja, como las de la Ophrys apifera.

En la zona mediterránea, las orquídeas florecen entre enero y julio, dependiendo de cada clase de orquídeas, e incluso algunas de ellas llegan a florecer en septiembre.
No obstante, una vez ha florecido, su flor dura escasos días, normalmente entre 15 y 20.
Por último, es importante recalcar que se trata de especies protegidas, por lo que no se permite recolectarlas, cortarlas o traslocarlas.


